Trabajaremos en clase las consignas y las adjuntaré en este Blog, próximamente.
A trabajar!!
¿CÓMO SE CONSTRUYERON LAS POLÍTICAS DE MEMORIA EN NUESTRO PAÍS?
A más de 30 años del último golpe de Estado las vivencias, los silencios, los relatos y las distintas memorias sobre nuestro pasado reciente coexisten en términos de tensión/conflicto. Reconocer la existencia de diversas memorias implica asumir que las mismas son objeto de lucha, escenario de disputa por la producción de sus sentidos.
Nos interesa pensar estas tensiones y conflictos en la construcción de la memoria colectiva fundamentalmente a partir de dos actores sociales: el Estado y los organismos de Derechos Humanos, en la medida en que fueron estos últimos los que, en forma perseverante - y casi exclusiva - desarrollaron un relata alternativo al discurso alternativo.
1 - En un primer momento (1976 -82/83), desde el discurso del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (PRN), se pretendió instalar la idea de que en nuestro país las FF.AA. habían librado una "guerra contra la subversión apátrida", cuya infiltración en el cuerpo social implicaba extirpar el "virus" de raíz. Frente a este discurso monolítico, muy extendido socialmente, que justificaba la llamada "guerra sucia" se fueron alzando las primeras voces críticas que impugnaban la explicación militar. Esas voces, que partían del movimiento de Derechos Humanos, denunciaban los secuestros y reclamaban por la aparición con vida de los desaparecidos, fueron poco a poco construyendo cierto consenso social.
2 - Tras la derrota en Malvinas en 1982 se abrió un segundo momento en cuanto a la mirada sobre los años recientes en el cual se fue instalando en forma progresiva la llamada "teoría de los dos demonios". Luego del conflicto con Gran Bretaña, el gobierno militar había entrado en un proceso de irreversible derrumbe y gran parte de la sociedad comenzó a rechazar sus prácticas y discursos cuando quedaron en evidencia las atrocidades cometidas por la dictadura.
La Marcha por la vida y la Marcha por la Resistencia, realizadas en 1982 y organizadas por las Madres de Plaza de Mayo, congregaron a 10 mil personas cada una. En 1983 la movilización repudiando el informe final de la dictadura llegó a convocar a 50 mil manifestantes. Parte de la opinión pública modificó su postura reclamando ahora que se investigaran los crímenes de la dictadura y que se supiera la verdad de lo acontecido, incorporando más tarde la exigencia de justicia y castigo.
3 - La restauración democrática de la mano del triunfo del candidato radical Raúl Alfonsín ( Vicepresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) y la persistencia del reclamo y movilización de los organismos de Derechos Humanos pusieron en el centro de la escena las denuncias de las violaciones de los Derechos Humanos por parte del Estado terrorista.
El informe Nunca Más y el posterior Juicio a las Juntas Militares demostraron y establecieron como verdad incuestionable la existencia del plan sistemático de exterminio de personas, es decir: el terrorismo de Estado.
Sin embargo, al mismo tiempo circuló un discurso según el cual la sociedad argentina fue una inocente víctima del enfrentamiento entre "dos terrorismos", "dos demonios", desconociendo las complicidades y modos de consenso que amplios sectores sociales brindaron a la "lucha antisubversiva".
En el marco de la transición democrática - de la sanción de las "leyes de la impunidad" y del relato oficial de la "teoría de los dos demonios" - comenzó a emerger en el espacio público otra memoria, vinculada directamente a los familiares de las personas detenidas - desaparecidas, a los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y al movimiento de Derechos Humanos en general. La figura central sobre la que se sustentó esta memoria fue la de detenido - desaparecido. El debate, se centró en torno a cómo debían ser recordados: ¿cómo víctima?, ¿cómo militantes?.¿como revolucionarios?,¿podían converger estas modalidades?
Hasta mediados de la década del noventa, salvo contadas excepciones, la mayoría de los relatos sobre los desaparecidos no hacían mención a su condición de militante, sobre todo cuando ésta se vinculaba a la lucha armada. Recién a mediados de esa década se inició una etapa del proceso de construcción de la memoria caracterizada por la repolitización de as formas del recuerdo.
en el contexto de la "pacificación nacional" impulsada por el menemismo , en el cual "la cuestión de los Derechos Humanos" pretendía presentarse como saldada, emergieron una serie de acontecimientos que redefinieron el escenario. A saber: el rechazo del Senado al pedido de ascenso de los capitanes de fragata Antonio Pernías y Juan Carlos Rolón por ser ambos partícipes de la represión clandestina, las declaraciones del marino Adolfo Scilingo reconociendo la participación en los "vuelos de la muerte" en los que se arrojaban los cuerpos vivos de los detenidos - desaparecidos al mar y al Río de la Plata, la autocrítica del Jefe del Ejército Martín Balza admitiendo la participación de su fuerza en la represión clandestina, el surgimiento de la agrupación H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), que contribuyó a reavivar el debate político sobre los "años setenta" y su vinculación con el presente y que además , incorporó una nueva práctica para denunciar a los represores, el "escrache".
Este escenario coadyuvó a potenciar la masiva conmemoración de los 20 años del golpe en marzo de 1996, en un acto donde se leyó un documento que por primera vez explicitó la vinculación entre las políticas instrumentadas por la dictadura y sus efectos económicos y sociales en el presente.
Asimismo la temática de la militancia de los años setenta comenzó a adquirir un lugar cada vez más relevante en las producciones bibliográfica y cinematográficas. en ellas, el carácter testimonial ocupó un lugar privilegiado, lo que generó a las voces y las memorias de los antiguos militantes de las principales organizaciones políticas empezaran a circular y a conformar el núcleo dinámico de esta nueva memoria.
A esta altura, hay que destacar que, además de las políticas estatales y de las acciones de los organismos de Derechos Humanos, la sociedad argentina produjo cantidad de gestos de memoria, muchas veces pequeños pero no por ello menos significativos. Placas recordatorias en barrios, plazas, escuelas, universidades, sindicatos, intervenciones artísticas de diversos tipos, encuentros, conferencias, charlas, debates, canciones documentales; programas de radio, producción de material bibliográfico, entre tantas otras cosas. Todas ellas, marcas y gestos, que contribuyeron a construir el sentido de eso que llamamos memoria colectiva.
4 - Una cuarta etapa en la construcción de la memoria ( y última hasta el momento) se abrió con la asunción del gobierno del presidente Néstor Kirchner , cuando se reinstaló en la escena pública el debate en torno a los años setenta y se colocó a los organismos de Derechos Humanos en un lugar de privilegio en el proceso de conservación y transmisión de la memoria del terrorismo de Estado.
El acto conmemorativo del 24 de Marzo de 2004 realizado en la ESMA fue vivenciado como una "recuperación" por parte de los organismos. Ese día, el presidente Kirchner visitó, junto a un grupo de sobrevivientes de la ESMA, el ex centro clandestino. La decisión de construir el Museo de la Memoria en ese predio, con el correspondiente desalojo de las instituciones de formación educativa de la Marina, constituyó sin duda un claro ejemplo del cambio de política de Estado.
En este sentido, la diferencia sustancial con las anteriores etapas de construcción de memoria radica en que, a partir de 2003, el gobierno y el Estado argentino asumieron "como propio" el relato de los organismos enfrentando el desafío y los riesgos de traducir un conjunto de demandas históricas en políticas de la memoria que puedan ser consolidadas como política de Estado. *
* Es pertinente mencionar además que en 2005 el gobierno nacional impulsó que el Congreso declarara el 24 de Marzo como feriado inamovible y como "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia" , y que la nueva ley de Educación Nacional (2008) establece en su artículo 92 la vinculación entre los valores democráticos, el respeto por los Derechos Humanos y la enseñanza de la historia reciente.
(Extraído de Pensar la dictadura: terrorismo de Estado en Argentina .Edición literaria a cargo de María Celeste Adamoli y Cecilia Flachsland-1° ed - Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación, 2010. )
www.angelellieducacioncivica3.blogspot.com.ar
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